La nit de les estrelles a l'Espai Mas Marroch

Un sopar sibarita.

Vuit restaurants gironins cuinen alta gastronomia en la nit Michelin.
El Mas Marroch dels germans Roca organitza la festa per a més de 400 persones.

“Volem que els cuiners que vénen a casa se sentin còmodes i tinguin tot el que els faci falta per lluir-se”, deia ahir Joan Roca al Mas Marroch poc abans que els xefs de vuit establiments gironins amb estrelles Michelin comencessin a elaborar els platillos de degustació que van sopar els més de 400 convidats a la gran festa Michelin.

Fina Puigdevall, que la nit de dimarts va donar sopar al director de la Guia Michelin, Michael Ellis, va preparar el seu brou fumat amb espaguetis de fajol, ou fresc del dia amb bolets, mató i unes postres de Les Cols amb nom de paisatge volcànic. També amb dues estrelles Michelin, Paco Pérez, del Miramar, servia el seu biquini, bunyols de gallina, amanida Cèsar de pollastre a l'ast i arròs amb llet. Els altres restaurants amb una estrella Michelin que van participar en la festa gastronòmica celebrada al bonic espai de fusta construït de manera totalment sostenible del mas, l'Àgora, van preparar també especialitats seves, molt relacionades amb el temps de tardor. Bo.tic (Corçà) va fer un xuixo amb tòfona, unes sardines amb ametlla crua i alfàbrega i uns ous de crema catalana de postres.

El gironí Massana, un macarró de salmó fumat, formatge fresc i soja, una xocolatina de foie sobre coca de vidre i un ou estrellat de iogurt. L'Emporium de Castelló d'Empúries va servir un ànec de gla i fetge gras amb anxova i ous de truita, una brandada de bacallà amb pèsols de Santa Pau i crema catalana. Ca l'Enric, un sotabosc de la Vall de Bianya, sopa de becada amb merenga de tòfona i una versió de formatge llanut. Marc Gascons, d'Els Tinars de Llagostera, va preparar coca de cansalada i tòfona negra i uns nyoquis de patata i caviar.

El triestrellat El Celler de Can Roca, que aquests dies ha servit dinar a cuiners amb estrella com Eneko Atxa, Paco Roncero, Ángel León, Francis Paniego, Quique Dacosta i David Muñoz, es va ocupar d'elaborar vuit saborosos platillos de reforç perquè no faltés res. Hi havia arròs, canalons de pularda, brioix de tartuf, bombó de colomí i oca a la Royal, ostres de caça i, de postres, el làctic i el nas d'en Jordi de maduixa i rosa. La teca es va degustar un cop resolta la travessa de la nova guia, de les fotos oficials amb tots els cuiners premiats (que van anar sortint a l'escenari) i després dels parlaments de Michael Ellis, el delegat del govern Enric Millo i el president Carles Puigdemont. “Tenim un país líder en cultura gastronòmica, i això no ho regala ningú, no és casual. Tenim vocació de lideratge, esperit emprenedor, innovació, talent i creativitat”, va dir el president Puigdemont en el seu parlament.

El Punt Avui.

La Festa de les Persones del Vi

Todo parece posible en este espacio, como si todo estuviera por suceder. Mas Marroch, periferia verde de Girona, una masía del siglo XV restaurada a la que se añade una gran sala desnuda y una inmensa barraca de piedra seca, construida con el mismo y elemental procedimiento que los aparceros de las viñas empleaban para levantar sus refugios y calentar las noches desnudas al cuidado del viñedo. Piedra sobre piedra, sin argamasa alguna, sobre una base circular hasta redondear sus paredes, que así urdidas respiran, y colocar en la cúpula una piedra de mayor peso que mantuviera la construcción y funcionara como el tiro de una chimenea; porque en la tierra, la lumbre del fuego sería el hogar del hombre. Miraban siempre al sur las barracas para evitar el norte frío, y dicen que para guarecerse de la lluvia plantaban en su techumbre lirios de San José, que enraízan y florecen morados cuando las viñas verdean. Le han llamado el ágora a este espacio, ágora pública o santuario en medio de campos frutales y jardines centenarios. Y la noche que fui, el lugar había hecho posible La Fiesta de las Personas del Vino: "Gracias a mis hermanos, que me han permitido esta locura" (y a su esposa, también le agradeció, que dirige las ceremonias en Mas Marroch). Hablaba el bardo del vino, el hermano Pitu de los Roca. Y sus palabras estremecían a un auditorio de 400 almas, ante 12 señores del vino y dos autores (Tras las viñas, de Josep Roca e Imma Puig, ed. Debate); todos ellos gente que existe detrás, delante, al lado del vino. Más de 5.000 copas dispuestas para entender los 12 elixires de vida que se van a relatar: "En cada una de estas botellas reposa una historia que ha de ser degustada", comienza el poeta. "Porque donde pones la atención, pones la vida", le responde el alma de Passionate Wine, Agua de Roca 2015, Mendoza, Argentina. Raül Bobet, el profeta de Costers del Segre, advierte que "hace falta atreverse a soñar". Y el señor venido de la Mosela en Alemania, nos dice que "sentir es entender" y que lo más bello que uno puede sentir es la imperfección, porque lo perfecto lo encuentras en los supermercados, categoría coca-cola: "El vino no es cocaína, es la leche de la madre, que nace de la agricultura o la cultura de la tierra". Nos habla de un mar muy antiguo que hace millones de años dejó sus sedimentos en esta tierra del medio Rhin, en forma de pizarras rojas que rocían el paladar de millones de sabores y un gusto a otoño: "La belleza del caos", tituló Löwenstein a su Uhlen Laubach (espléndido). Del suelo y el espíritu donde nació el vino y la música polifónica, la desconocida Georgia, llega un caldo que dicen es sangre de dios y fuerza de la tierra, la bodega se llama Pheasants Tears (lágrimas de campesino), y está elaborado con los mismos procesos físicos, exentos de química, empleados hace 8.000 años. Del valle del Jura en Francia se descuelga una sentencia rotunda: "Hay más filosofía dentro de una copa de vino que en toda la literatura mundial". Es Pierre Overnoy quien nos allega este rosado natural 100%, que se insinúa, desnudo, transparente. De un valle de las montañas Dolomitas, Trentino, viene una mujer que dice lleva la vida entera buscando en la tierra a su padre perdido; bajo el brazo, un elixir biodinámico, y nos cuenta que no busquemos perfección alguna en él, "porque el vino no entiende de reglas".Y da paso así al druida patrio, al Rudolf Steiner de las tierras del Bierzo y de su colindante montaña gallega que solo ella hace posible el milagro del grelo, lavada la tierra, sin rastro de yodo, vieja. Ricardo Palacios y su tío Álvaro, que siguiendo la senda de la sabiduría monacal, entendiendo la viña ("que desde lejos intuye las intenciones de la persona que se le acerca"), han hecho allí y también aquí, en el Priorat, los mejores vinos, lo más cualificados. Corullón y Finca Dofí traen hoy, terrenal y astral el primero; el segundo ágil pero de final rotundo, garnachero Álvaro como pocos, excelente el caldo como todo lo que lleva su huella. A Álvaro le han puesto siempre sobrenombres, pero el de Pitu tal vez sea el mejor: Álvaro el seductor, capaz de transmitir el valor de la tierra.Aparece el Nuevo Mundo, el sueño americano, hablando de montañas y laderas, de sostenibilidad, en la persona de William Harlan, el señor de Napa Valley, y le responde el Viejo Mundo, el señor de los señores, del gran Château la Fleur-Pétrus, que dice es la primera vez que habla en público en una cata, y lo hace sobre su padre y sus ancestros, rechazando con elegancia la biodinámica, "demasiado arriesgada para nuestro clima en Burdeos". Monsieur Christian Moueix, que después de más de dos siglos ha ubicado parte de sus viñedos en la baja California, donde su padre jamás lo visitó, donde viste pantalón bermuda en lugar de traje de chaqueta con corbata, donde ha ido buscando la libertad y produce vinos que "¿tienen alma las plantas?" -se pregunta el señor que no habla en público-. "No lo sé. Pero sé que el vino sí la tiene". Turno de la señora del Domaine Leroy, de los vinos únicos como el ser humano, de sus viñas como sus perros, criaturas propias, de uvas felices; y a continuación, de la joven López de Heredia, chez Tondonia, que dice cosas como legado, tradición, y transmite mucha simpatía.Cierra el círculo la gran Venus del Priorat o Sara Pérez, que empieza por preguntarse qué demonios hace aquí sin su Martinet de siempre, "¿por qué he traído este vino?" Filósofa y bióloga, enóloga, agitadora de la tierra y sus habitadores, nos regala un rancio dulce que es la cultura y la historia del Priorat, que no es su vino personal pero sí la emoción de su memoria, que ha recuperado en sus ancestrales artes, que jamás ha sido embotellado porque se elabora en botas regaladas por madres campesinas, que se hace para compartir y que, dios la bendiga, sabe a gloria bendita. Después de dos horas de degustar filosofía y catar tesoros, horas que se han hecho cortas, la comitiva de 400 se lanza al pica-pica made by Roca bros., que entra en tromba, el canelón de foie y el higo en foie, por los cuatro costados del ágora/barraca de piedra y techo acristalado. ¿Algo que añadir? Supongo que no. Una noche de fortuna, bajo la luna supernova (no volverá en décadas) y su aura irisada de colores. Loadas personas del vino y su ágora en Mas Marroch.

Todo parece posible en este espacio, como si todo estuviera por suceder. Mas Marroch, periferia verde de Girona, una masía del siglo XV restaurada a la que se añade una gran sala desnuda y una inmensa barraca de piedra seca, construida con el mismo y elemental procedimiento que los aparceros de las viñas empleaban para levantar sus refugios y calentar las noches desnudas al cuidado del viñedo. Piedra sobre piedra, sin argamasa alguna, sobre una base circular hasta redondear sus paredes, que así urdidas respiran, y colocar en la cúpula una piedra de mayor peso que mantuviera la construcción y funcionara como el tiro de una chimenea; porque en la tierra, la lumbre del fuego sería el hogar del hombre. Miraban siempre al sur las barracas para evitar el norte frío, y dicen que para guarecerse de la lluvia plantaban en su techumbre lirios de San José, que enraízan y florecen morados cuando las viñas verdean.

Le han llamado el ágora a este espacio, ágora pública o santuario en medio de campos frutales y jardines centenarios. Y la noche que fui, el lugar había hecho posible La Fiesta de las Personas del Vino: "Gracias a mis hermanos, que me han permitido esta locura" (y a su esposa, también le agradeció, que dirige las ceremonias en Mas Marroch). Hablaba el bardo del vino, el hermano Pitu de los Roca. Y sus palabras estremecían a un auditorio de 400 almas, ante 12 señores del vino y dos autores (Tras las viñas, de Josep Roca e Imma Puig, ed. Debate); todos ellos gente que existe detrás, delante, al lado del vino.
Más de 5.000 copas dispuestas para entender los 12 elixires de vida que se van a relatar: "En cada una de estas botellas reposa una historia que ha de ser degustada", comienza el poeta. "Porque donde pones la atención, pones la vida", le responde el alma de Passionate Wine, Agua de Roca 2015, Mendoza, Argentina. Raül Bobet, el profeta de Costers del Segre, advierte que "hace falta atreverse a soñar". Y el señor venido de la Mosela en Alemania, nos dice que "sentir es entender" y que lo más bello que uno puede sentir es la imperfección, porque lo perfecto lo encuentras en los supermercados, categoría coca-cola: "El vino no es cocaína, es la leche de la madre, que nace de la agricultura o la cultura de la tierra". Nos habla de un mar muy antiguo que hace millones de años dejó sus sedimentos en esta tierra del medio Rhin, en forma de pizarras rojas que rocían el paladar de millones de sabores y un gusto a otoño: "La belleza del caos", tituló Löwenstein a su Uhlen Laubach (espléndido). Del suelo y el espíritu donde nació el vino y la música polifónica, la desconocida Georgia, llega un caldo que dicen es sangre de dios y fuerza de la tierra, la bodega se llama Pheasants Tears (lágrimas de campesino), y está elaborado con los mismos procesos físicos, exentos de química, empleados hace 8.000 años. Del valle del Jura en Francia se descuelga una sentencia rotunda: "Hay más filosofía dentro de una copa de vino que en toda la literatura mundial". Es Pierre Overnoy quien nos allega este rosado natural 100%, que se insinúa, desnudo, transparente. De un valle de las montañas Dolomitas, Trentino, viene una mujer que dice lleva la vida entera buscando en la tierra a su padre perdido; bajo el brazo, un elixir biodinámico, y nos cuenta que no busquemos perfección alguna en él, "porque el vino no entiende de reglas".Y da paso así al druida patrio, al Rudolf Steiner de las tierras del Bierzo y de su colindante montaña gallega que solo ella hace posible el milagro del grelo, lavada la tierra, sin rastro de yodo, vieja. Ricardo Palacios y su tío Álvaro, que siguiendo la senda de la sabiduría monacal, entendiendo la viña ("que desde lejos intuye las intenciones de la persona que se le acerca"), han hecho allí y también aquí, en el Priorat, los mejores vinos, lo más cualificados. Corullón y Finca Dofí traen hoy, terrenal y astral el primero; el segundo ágil pero de final rotundo, garnachero Álvaro como pocos, excelente el caldo como todo lo que lleva su huella. A Álvaro le han puesto siempre sobrenombres, pero el de Pitu tal vez sea el mejor: Álvaro el seductor, capaz de transmitir el valor de la tierra.Aparece el Nuevo Mundo, el sueño americano, hablando de montañas y laderas, de sostenibilidad, en la persona de William Harlan, el señor de Napa Valley, y le responde el Viejo Mundo, el señor de los señores, del gran Château la Fleur-Pétrus, que dice es la primera vez que habla en público en una cata, y lo hace sobre su padre y sus ancestros, rechazando con elegancia la biodinámica, "demasiado arriesgada para nuestro clima en Burdeos". Monsieur Christian Moueix, que después de más de dos siglos ha ubicado parte de sus viñedos en la baja California, donde su padre jamás lo visitó, donde viste pantalón bermuda en lugar de traje de chaqueta con corbata, donde ha ido buscando la libertad y produce vinos que "¿tienen alma las plantas?" -se pregunta el señor que no habla en público-. "No lo sé. Pero sé que el vino sí la tiene". Turno de la señora del Domaine Leroy, de los vinos únicos como el ser humano, de sus viñas como sus perros, criaturas propias, de uvas felices; y a continuación, de la joven López de Heredia, chez Tondonia, que dice cosas como legado, tradición, y transmite mucha simpatía.Cierra el círculo la gran Venus del Priorat o Sara Pérez, que empieza por preguntarse qué demonios hace aquí sin su Martinet de siempre, "¿por qué he traído este vino?" Filósofa y bióloga, enóloga, agitadora de la tierra y sus habitadores, nos regala un rancio dulce que es la cultura y la historia del Priorat, que no es su vino personal pero sí la emoción de su memoria, que ha recuperado en sus ancestrales artes, que jamás ha sido embotellado porque se elabora en botas regaladas por madres campesinas, que se hace para compartir y que, dios la bendiga, sabe a gloria bendita.

Después de dos horas de degustar filosofía y catar tesoros, horas que se han hecho cortas, la comitiva de 400 se lanza al pica-pica made by Roca bros., que entra en tromba, el canelón de foie y el higo en foie, por los cuatro costados del ágora/barraca de piedra y techo acristalado. ¿Algo que añadir? Supongo que no. Una noche de fortuna, bajo la luna supernova (no volverá en décadas) y su aura irisada de colores. Loadas personas del vino y su ágora en Mas Marroch.

Nova temporada: ja hem tornat de vacances!

Ben descansats i amb energies renovades encetem la nova temporada! Un nou any que es presenta molt il·lusionant i farcit de reptes: ens agrada!
Un 2015 que us desitgem ple de felicitat, com la que mostren l'Alèxia i en Jordi en les fotos que ens han fet arribar del seu dia més feliç: el dia del seu casament. Us agraïm les fotografies i sobretot us agraïm la confiança que ens vau fer deixant-nos participar de la vostra celebració.

Per molts anys!!